37.526, el Gordo y los Flacos

Ilustración de Elena Gisbert de Elío, del colectivo Vira-lata

Ilustración de Elena Gisbert de Elío, del colectivo Vira-lata

No, no es el ‘Gordo’ de la lotería de Navidad, pero sí una cifra gorda. Se trata de la tercera mayor fortuna del planeta, según el ranking de la agencia Bloomberg. ¿Y quién es el agraciado de poseer semejante cantidad de millones de euros? Un gallego de nombre Amancio Ortega, el ‘rey’ del imperio Inditex o Zara para los amigos. Sorprende que sea un empresario español, más que nada por la que está cayendo en España. Me gustaría conocer la opinión de Amancio sobre la crisis que atraviesa su país y, para ser más morbosos, en qué banco tendrá guardados sus dineros. No creo que sea en Bankia. ¿Quizá en isla Mauricio, como otros ricos mundiales? Va a parecer que tengo algo contra Amancio y no quiero restarle méritos como empresario…

Lo que decía, Amancio se ha convertido hace unas semanas en el tercer hombre más rico del mundo con 46.600 millones de dólares o lo que es lo mismo 37.526 millones de euros en el bolsillo, por detrás del fundador de Microsoft, Bill Gates, y el magnate de las telecomunicaciones, el mexicano Carlos Slim. Los ‘Gordos’ de estos dos últimos son 74.200 y 63.000 millones de dólares, respectivamente.. Deu n’hi do!, como diría un catalán.

Una no abarca a imaginar semejantes cifras de dinero en papel. ¿Pero realmente existirán tantos billetes de 500 euros? Y si el dinero es un espejismo, como dice Alan Watts en su libro “Still the Mind”. Y si es verdad que “nosotros confundimos el dinero, lo cual es una abstracción, con la verdadera riqueza”, como advierte el filósofo británico. Puede ser, pero mi objetivo hoy no es hablar de cuestiones espirituales, sino más terrenales.

Unos tanto y otros tan poco

Lo interesante no es el número, 37.526, sino dónde radica el éxito del sastre globlal, título del reportaje que publicó el periodista Luis Gómez en El País. Éste venía a explicar que una de las razones del éxito del empresario español y su equipo es su rapidez de respuesta ante los retos que plantea el mercado global. En otras palabras, que cuando la mayoría va, Amancio ya está volviendo. Volviendo, concretamente, de China. Según este reportaje, “hay datos que permiten afirmar que Inditex está abandonando el país asiático (ya no es tan barato fabricar allí) y optando por un regreso a lugares más próximos como África, Turquía e incluso Portugal“.

No sé si es rápidez de respuesta o como decía mi abuela, “allí donde fueres, haz lo que vieres”. Y qué ha podido ver Amancio, pues que las propias empresas chinas están abandonando su país y trasladando su producción textil a otras latitudes, como África. Ahora sí son interesantes las cifras. 202 euros al mes es el salario mínimo de una trabajadora textil en el polígono industrial de Newcastle, no el Newcastle del norte de Inglaterra, sino en Sudáfrica. Nada más y sí mucho menos, porque los empresarios chinos no llegan a pagar siquiera al salario mínimo. Estos trabajadores cobran entre 82 y 141 euros al mes en uno de los principales polos textiles de Sudáfrica. Las autoridades y sindicatos sudafricanos protestan y la respuesta es la amenaza de cerrar las fábricas y trasladarse a otros países subsaharianos, como Mozambique, Lesoto o Suazilandia.

Cerca de seis mil trabajadores comienzan su jornada laboral a las seis y media de la madrugada en el polígono de Newcastle, en Sudáfrica. Nueve horas por delante de trabajo cosiendo, planchando, haciendo patrones, doblando prendas y embalando. Nueve horas sin poder levantarse para ir al baño ni comer. Y al final del día, habrán ganado 7 miserables euros.

Parece que los textiles españoles sustituyen China, donde el salario mínimo oscilaba en el año 2011 entre los 114 y 215 euros al mes, por Marruecos y Túnez, seguidos de países como Turquía, Rumanía y Hungría. Lo cierto es que la situación en el norte de África no es mejor que en el sur. La mano de obra es igual de barata y las condiciones de trabajo, en ocasiones, infrahumanas.

No sólo el imperio Inditex supo reaccionar, sino que otras marcas también están abandonando China. La campaña Ropa Limpia, que la ONG Setem lanzó hace año y medio, ofrece una panorámica exhaustiva de los movimientos de las principales marcas de ropa y sus fichas de negocio, además de los testimonios de aquellos que destacan no por ser los más ricos del planeta, sino los más pobres.

No es mi intención cargar las tintas contra el tercer hombre más rico del planeta, sino dar un lugar a los otros progagonistas, a los pequeños héroes que han contribuido a semejante logro millonario y que no aparecen en grandes reportajes muy a menudo y, sin embargo, tienen grandes historias que contar sobre la explotación laboral que sufren. Sólo pretendo tocar a la puerta de las conciencias. Y de paso, se me ocurre animar a Amancio Ortega a sumar alguna iniciativa solidaria relacionada con la industria textil a su lista de proyectos en la Fundación Amancio Ortega que él mismo preside.

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  • La autora

  • Esta periodista se suma a los millones de bloggeros que a lo largo y ancho del planeta tienen algo que contar, denunciar o proponer. A mis treinta y tantos me atreví a dar el paso para intentar cambiar el rumbo de mi vida. Uno de los resultados de está travesía en la que me hallo es mi nuevo blog "30 y tantos". La idea es aportar mi pequeño granito de arena a este mundo en constante crisis, no solo económica sino también de valores. Desde este rincón del planeta quiero tocar a la puerta de vuestras conciencias con pequeños relatos, opiniones, noticias, iniciativas... de y sobre pequeños héroes que cada día comparten con nosotros este mundo global tan diverso y plural, con tantos colores, razas, culturas, religiones e ideologías... Con una sonrisa te invito a divisar el mundo desde mi 'balcón'. Acomódate, tomáte un ratito de tu tiempo y comparte tus reflexiones. Te espero! Read in English

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