Ghana, ¿nueva tierra de promesas?

Mama Africa Nívola

Es curioso por qué a veces nos sentimos de repente interesados y atraídos por saber más sobre un país o una ciudad que hasta el momento vagamente localizábamos en el mapa mundi. A mí me ocurrió hace unos días con Ghana y la ciudad de Cape Coast. Quizá os suena el nombre porque se trata de la ciudad natal de los ancestros de la primera dama de los Estado Unidos de América. La propia Michelle junto a su marido Obama realizaron una visita oficial hace tres años a esta ciudad costera que fue el mayor centro de comercialización de esclavos del oeste de África y estuvo colonizada por británicos, portugueses, suecos, daneses y holandeses.

Perdonar mi ignorancia, pero yo no sabía ni que existía Cape Coast hasta que conocí, no a Michelle, sino a Mawuli (nombre ficticio), un chico oriundo de estas tierras subsaharianas que actualmente reside en Barcelona.

Después de un largo paseo y conocer a algunos de sus compatriotas, Mawuli me habló -intercambiando inglés, castellano y catalán- de su familia, de su infancia y me contó como si se tratara de lo más normal que había llegado a Europa en barco y que había pagado 1.000 dólares a un hombre (se entiende un agente de aduanas) en un puerto del norte de Italia para que hiciera la vista gorda y le abriera las puertas a la tierra ‘prometida’. Nada más cruzar se deshizo de su documentación africana, me relató: “La tiré, mejor no tener documentación, por si te coge la policía”.

Después de meses en Italia, se mudó a Holanda y de allí a España. En Barcelona la polícía le ‘cogió’ y le retuvo. Los agentes se encontraron -como es habitual en estos casos- con que el chico no tenía documentación. Según me contó, le llevaron a hacer análisis de sangre para determinar si era menor de edad y, pese a que él aseguró tener 25 años, la palabra del médico con el resultado sanguíneo en mano fue a misa o, en el caso de este joven, a la mezquita. Le enviaron a un centro de menores y, ahora trabaja y estudia jardinería. En su permiso de residencia pone que tiene 19 años y él insiste en que tiene 25. Lo de la edad puede resultar banal, pero de la edad dependía su destino en aquel momento en que fue retenido por la policía. La Ley de Extranjería trata de proteger a los inmigrantes menores ‘sin papeles’. Ellos lo saben.

Las razones para venir a Europa, según Mawuli, eran su deseo de cambiar de vida, de viajar, de conocer mundo… De hecho, me contó que si aquí las cosas no le van bien, pues cogerá las maletas y se irá más al norte, pese al clima. Quizá me equivoco, pero intuyo que Mawuli estaba queriendo disfrazar la realidad de su país con una sonrisa infinita, una realidad que para mí hasta ese momento se traducía en la expresión extrema pobreza.

VIDAS CRUZADAS ENTRE GHANA Y EUROPA

A los pocos días de conocer a Mawuli, leyendo el periódico la mirada se fue automáticamente a un titular en el que aparecía la palabra Ghana. Resultó ser un brillante reportaje que a mí personalmente me permitió rectificar o, al menos, ampliar mi visión limitada sobre la pobre África y, en concreto, el país de Mawuli. Un inusual reportaje redactado en primera persona por la propia periodista ghanesa, Afua Hirsch. El titular: “Afua Hirsch: Our parents left Africa – now we are coming home” . Se trataba de su historia personal.

El contenido del titular y el lead me llamó poderosamente la atención. “La diáspora africana comienza a volver a África”. Contradecía absolutamente la historia que apenas unos días atraás había escuchado del joven Mawuli sobre su decisión, así como la de muchos jóvenes subsaharianos, de emigrar a Europa en busca de un mejor porvenir. Si la diáspora está volviendo a sus orígenes, ¿por qué los jóvenes africanos siguen escapando de sus países en busca del ‘sueño europeo’? Me encontré con dos historias de ghaneses totalmente opuestas, dos vidas cruzadas, que quizá en un futuro se reencuentren en un punto… de la geografía ghanesa?

Afua Hirsch creció en Londres acomplejada en su adolescencia, tal y como ella misma confiesa en su reportaje, de sus raíces africanas. Su familia ghanesa emigró en 1962 al Reino Unido. La reconciliación con sus orígenes fue tal que ahora esta periodista ha decidido volver a sus raíces y reside en la capital de Ghana, Accra, donde ha abierto una tienda y trabaja también como corresponsal para el rotativo inglés The Guardian.

EL NUEVO AMANECER AFRICANO

En su extenso reportaje, esta joven ghanesa denuncia de alguna manera la penosa y pobre imagen que se proyecta de África al exterior, mencionando particularmente un antiguo informe de Economist, cuando se trata de un continente gigante con gigantes diferencias. En este sentido, enfatiza que el Fondo Monetario Internacional prevé que siete de las economías que más rápido crecerán en los próximos cinco años están en África: Ethiopia, Mozambique, Tanzania, Congo, Zambia, Nigeria y Ghana se espera que crezcan en términos económicos más del 6% por año hasta 2015.

Particularmente, en el caso de Ghana, según señala la periodista, se trata de una de las economías más fuertes, con un crecimiento actual que ronda el 9%. Bancos, consultoras internacionales, firmas hoteleras esperan en la cola para cerrar negocios en esta (aparente) tierra de promesas. No olvidemos su riqueza natural: oro, petróleo, gas natural, energía solar, hidraúlica, eólica y nuclear. Sí, hablamos de África.

Mientras la Eurozona sigue en recesión, África despega a un ritmo vertiginoso. Se espera que la clase media con unos ingresos de más de 3.000 dólares al año alcance los 100 millones de personas para 2015, situándose este continente a la par con India. Otro dato: el 7% de los africanos tiene acceso a banda ancha de internet y se espera que se alcance un 99% para 2060. Es más, un reciente informe del propio Banco de Desarrollo Africano (African Development Bank) sobre la situación del continente en los próximos 50 años predice que “la mayoría de países africanos alcanzarán un estatus de ingresos de clase media alta y que las forma extremas de pobreza habrán sido eliminadas”.

LA PESCADILLA QUE SIEMPRE SE MUERDE LA COLA

“¿Quién necesita techos de cristal cuando tú puedes estar dirigiendo tu propio negocio en una de las económicas que más rápido crece del mundo, disfrutando de un clima cálido y rodeada de tu propia gente?”, planteaba un africano retornado a Afua mientras trabajaba en su reportaje, donde ofrece interesantes claves sobre la identidad, imagen y el desarrollo futuro del continente.

Entonces, ¿por qué Mawuli y otros muchos jóvenes subsaharianos de Ghana y otros países limítrofes siguen escapando y llegando en pateras, barcos o ferrys -me da igual que me da lo mismo- a Europa?

Es evidente que las cifras macroeconómicas no entienden del significado de distribución equitativa de la riqueza, de derechos humanos, de derechos sociales, de bienestar social. Las economías crecen, pero sigue habiendo altas tasas de desempleo juvenil (el 60% de los africanos entre 15 y 24 años están desempleados) y un sinfín de problemas sociales y de primera necesidad (desde la alimentación hasta el abastecimiento eléctrico, por no mencionar tasas de mortalidad infantil o la baja esperanza de vida) sin resolver en aquellas tierras de (aparentes) promesas, que empujan a Mawuli y a otros a seguir escapando en busca de un mejor futuro.

Si atendemos a las predicciones del African Development Bank, quizá en menos de 50 años Afua y Mawuli podrían encontrarse en su país de origen, dirigiendo sus propios negocios cerca de los suyos. El propio Mawuli leyó el reportaje de Afua y su comentario fue “Very interesting”. No hubo más comentarios. ¿Quién sabe lo que le deparará el futuro?

Lo cierto es que el desarrollo en África seguirá dependiendo, desafortunadamente, de los que manejan los dineros en el mundo. Tengan o no margen de maniobra los africanos o nosotros los europeos de a pie, nunca está de más la reflexión.

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  • La autora

  • Esta periodista se suma a los millones de bloggeros que a lo largo y ancho del planeta tienen algo que contar, denunciar o proponer. A mis treinta y tantos me atreví a dar el paso para intentar cambiar el rumbo de mi vida. Uno de los resultados de está travesía en la que me hallo es mi nuevo blog "30 y tantos". La idea es aportar mi pequeño granito de arena a este mundo en constante crisis, no solo económica sino también de valores. Desde este rincón del planeta quiero tocar a la puerta de vuestras conciencias con pequeños relatos, opiniones, noticias, iniciativas... de y sobre pequeños héroes que cada día comparten con nosotros este mundo global tan diverso y plural, con tantos colores, razas, culturas, religiones e ideologías... Con una sonrisa te invito a divisar el mundo desde mi 'balcón'. Acomódate, tomáte un ratito de tu tiempo y comparte tus reflexiones. Te espero! Read in English

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