Cuando el río suena…

mujeresaguaCuando llegué hace unas semanas a Nepal, Sushil Pradhan, un amable nepalí, consultor informático de unos 55 años con el que compartí el vuelo entre New Delhi y Kathmandu, me lanzó un comentario que vengo recordando cada día que pasa desde que pisé tierra en este pequeño gran país. Minutos antes de aterrizar en el aeropuerto de Tribhuvan, Pradhan me invitó con una sonrisa llena de orgullo a que mirara por la ventanilla del avión. Allí estaban, las cimas del Himalaya, blancas de nieve bajo un cielo azul raso. Una vista realmente impresionante.

Sobre las 9.00 am pisamos tierra. Pese al cansancio y la somnolencia tras más de 24 horas sin dormir, estaba lo suficientemente despierta como para leer todos y cada uno de los carteles colgados en el pequeño pasillo previo al control de migraciones que dan la bienvenida a los visitantes destacando los atractivos y riquezas naturales que ofrece Nepal.

Sushil Pradhan me miraba curioso. A mitad de camino, me llamó la atención un cartel y lo leí en voz alta para que me oyera mi amable compañero de viaje, mi primer contacto con el pueblo nepalí. El anuncio decía: “Nepal, la segunda reserva natural de agua más grande del mundo después de Brasil”. Le miré impresionada y me dijo con un tono entre queja y resignación, pero sin que desapareciera su eterna sonrisa: “No te creas nada”.

En aquel momento, me chocó el comentario después de ver el inmenso Himalaya e imaginar su riqueza natural, pero no le di más vueltas. Tocaba hacer las gestiones del visado.

Hoy entiendo perfectamente el significado de aquellas palabras. En Nepal, el agua corriente y caliente es un lujo y, el agua potable, brilla por su ausencia. Resulta que en el país con la segunda reserva natural de agua más grande del mundo uno de los principales problemas es, precisamente, el agua.

Muchos nepalís y, particularmente las mujeres, se las ingenian cada día para recoger y almacenar el agua que necesitan para llevar a cabo labores tan comunes como cocinar, lavar la vajilla, hacer la colada, bañarse o algo tan mundano como deshacerse de los orines y heces, que no de los matadores olores. Eso es otra historia…

La ‘infraestructura hidráulica’ nepalí

En Nepal, la ‘infraestructura hidráulica’ de la mayoría de las familias la conforma un amplio abanico de utensilios, desde pozos, bidones, tanques o garrafas de plástico, hasta cubos, barreños, palanganas, jarras, botellas… Hablar de lavadoras, lavavajillas, calentadores o cisternas es hablar de ciencia ficcion.

De hecho, es fácil distinguir a una familia nepalí pobre de una menos pobre por su ‘infraestructura hidráulica’. Digamos que la ecuación agua corriente y caliente equivale a clase alta y, pozo con agua helada equivale a clase más que baja. En el caso de la potabilidad del bendito agua, no hay clasismos ya que ni ricos ni pobres disponen de agua potable.

La casa en la que vivo en Nepal corresponde al segundo grupo, pozo con agua helada, pero con algún privilegio. Tenemos un grifo en la cocina. Este grifo conecta con el pozo y cuando el agua almacenada en el mismo durante el monzón se acaba, el grifo se conecta a un tanque de plástico de 80 litros, lo cual nos evita tener que recoger el agua del pozo con cubos, como hacen los vecinos de enfrente. Sin duda, todo un privilegio, siempre que no se te olvide enchufar el sistema que hace que el agua suba al grifo (situado en un segundo piso) antes de que corten la luz durante dos o tres horas, algo que ocurre en Nepal dos o tres veces al día!!!

En casa el agua potable llega en garrafas de 20 o 30 litros. Es curioso ver, cuando te desplazas por Kathmandu en autobús o tuc-tuc, como el típico camión del butano (el gas natural es también ciencia ficción en Nepal) distribuye también garrafones transparentes de agua potable. Es una nueva profesión, además de butaneros, en Nepal hay agüeros… Pero dejando a un lado este comentario simplón, una se pregunta y se preocupa por el destino de tantas garrafas y millones de botellas de agua de plástico que se venden a diario en este pequeño gran país. Dudo que se rellenen o se reciclen, siendo su impacto medioambiental evidente y desastroso para Nepal.tienda de agua1

Los barreños y las palanganas son los reyes de la colada. Jabón en mano y a frotar como a la vieja usanza! Muchas mujeres nepalís aprovechan el día festivo semanal, el sábado, para hacer la colada. Las que tienen grifo, no tienen que ir al pozo y las que tienen pozo no tienen que ir a la fuente, río o lago más cercano… Por cierto, parece ser que los peces nepalís no se quejan de la contaminación de los detergentes y jabones… ¿Les protegerán las diosas Parvati o Ganga?

En casa lo que sí tenemos es una ducha. Pero olvídate del agua caliente y en invierno, a 3 o 5 grados cualquiera mete la cabeza bajo el agua helada…. Pero no problem! Calientas una cazuela en la cocina y te las arreglas. ¿Quién dijo que la vida era fácil? Sólo es cuestión de acostumbrarse. Eso dicen…

¿Quién dijo inodoro?

En casa, como en otros muchos hogares nepalís, no hay una cisterna. En su lugar, tienes un jarrita de plástico y un cubo de agua, la rellenas cuantas veces te haga falta y arrojas el agua en el agujerito hasta que desaparezca lo que no quieres ver. Porque lo del olor, como apuntaba anteriormente, es otra historia… Y aquí, un punto a favor de los nepalís, porque sin duda son más ecológicos que nosotros, los ‘western people’, que utilizamos papel para limpiarnos y después tenemos que rellenar de agua mil veces la dichosa jarrita para que el papel desaparezca. Y eso si el papel no se atasca! Siento ir terminando el post con estas fragancias, pero no podía dejar pasar estas experiencias ‘religiosas’.

Ahora entenderéis, como yo, el comentario de mi compañero de viaje nepalí, Sushil Pradhan. Como decía, en Nepal, “en el segundo país con la reserva natural de agua más grande del mundo después de Brasil”, los ríos suenan y agua llevan, pero el agua no llega a las casas de muchos nepalís. Un pueblo -y menciono particularmente a las mujeres que son las que dirigen las labores del hogar- que a mí personalmente me ha dado una lección de dignidad, ingenio y actitud positiva ante la vida. Siempre sonrientes, buscando soluciones o alternativas a la falta de confort del que nosotros gozamos en Europa y que para ellos es inimaginable…

Namaste a todos y todas las nepalís que me han enseñado estas semanas que sin confort, la felicidad también existe!

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  • La autora

  • Esta periodista se suma a los millones de bloggeros que a lo largo y ancho del planeta tienen algo que contar, denunciar o proponer. A mis treinta y tantos me atreví a dar el paso para intentar cambiar el rumbo de mi vida. Uno de los resultados de está travesía en la que me hallo es mi nuevo blog "30 y tantos". La idea es aportar mi pequeño granito de arena a este mundo en constante crisis, no solo económica sino también de valores. Desde este rincón del planeta quiero tocar a la puerta de vuestras conciencias con pequeños relatos, opiniones, noticias, iniciativas... de y sobre pequeños héroes que cada día comparten con nosotros este mundo global tan diverso y plural, con tantos colores, razas, culturas, religiones e ideologías... Con una sonrisa te invito a divisar el mundo desde mi 'balcón'. Acomódate, tomáte un ratito de tu tiempo y comparte tus reflexiones. Te espero! Read in English

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