Hijab, prejuicios e imágenes estereotipadas

amal ramsis

A escasas horas de conocer a la documentalista egipcia Amal Ramsis, quien dirigirá a partir de mañana y hasta el jueves, 18 de abril, el taller de vídeo del Minuto titulado “Mi generación”, quería ahondar un poquito en las razones que llevan a las mujeres musulmanas a cubrirse el cabello con el velo o todo su cuerpo con el hijab. La razón religiosa es obvia. Pero qué hay de aquellas mujeres musulmanas que viviendo en Occidente podrían prescindir de esta indumentaria y no lo hacen. ¿Se trata de una imposición masculina y patriarcal? ¿Se trata de sumisión y represión? ¿O quizá un símbolo de fanatismo? La respuesta a estas preguntas o al mero hecho de pensarlas se puede resumir en una palabra: prejuicios.

Muchas veces es la ignorancia y/o el desconocimiento sobre el islam y la cultura musulmana lo que alimenta esos prejuicios. Tengo que reconocer que nunca he leído un fragmento del Corán y no, porque no tenga curiosidad, pero sí he estado en contacto con la cultura musulmana y, en concreto, he tenido la oportunidad de compartir y convivir con mujeres musulmanas; Nahid (nombre ficticio), de Arabia Saudi y Sabba (nombre ficticio), de Somalia. Ambas experiencias fueron muy reveladoras y me ayudaron a sacudirme esos recelos, miedos e incluso distanciamiento hacia lo diferente o lo desconocido.

Probablemente, tenga la oportunidad a partir de mañana de compartir éstas/mis experiencias con las compañeras que asistan al taller de Amal Ramsis, enmarcado en el Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia que arrancará el próximo viernes, 19 de abril. Taller que tiene como propósito reflexionar sobre los estereotipos de género y, especialmente, respecto a las mujeres musulmanas, que se proyectan en los medios de comunicación y las producciones audiovisuales. Tendremos la oportunidad de editar nuestro propio vídeo de un minuto. A continuación, un adelanto de algunas de mis viviencias que, quizá, podrían inspirarnos.

EXPERIENCIAS QUE MARCAN DE POR VIDA

A Nahid la conocí en Newcasttle (noreste de Inglaterra) y a Sabba en Bristol (suroeste de Inglaterra). Con la primera compartí clases de inglés en el College y con la segunda trabajé durante un mes en una empresa multinacional de reconocido prestigio. Ambas llevaban hijab y velo, respectivamente. Hasta ese momento, no había tenido ninguna amiga de aquellos países tan lejanos y desconocidos. Confieso que me sentí excitada ante aquellas mujeres tan ‘exóticas’ culturalmente.

No olvidaré el día que varias compañeras de clase, incluida Nahid, fuimos a comer a uno de esos establecimientos de comida rápida que tanto abundan en los centros comerciales de UK. Llevaba dos semanas de curso sentándome a la derecha de esta joven árabe, de 28 años allá por el año 2010, compartiendo ejercicios de speaking y listening cuya dificultad se multiplicaba al no contar con más comunicación corporal que sus ojos marrones. El resto de su cara y cuerpo lo cubría el hijab.  Aquel día que fuimos a comer juntas, no paré de preguntarme cómo iba a comer ella con el hijab. Puede sonar estúpido, pero en ningún momento me imaginé que una vez sentadas en el restaurante se quitaría el hijab con tanta naturalidad. Durante más de dos horas, nos explicó un sinfín de códigos, tradiciones y leyes de Arabia Saudi. Esté o no de acuerdo con aquellas reglas y decisiones, aquel día dí un salto de gigante desde el punto de vista de lo que significa la interculturalidad. Fue, sin duda, una experiencia totalmente reveladora.

De la misma manera, lo fue conocer a Sabba. Una mujer de 40 años, emigró a Holanda y de Holanda a Inglaterra. Me invitó varias veces a cenar a su casa, tuvimos largas y profundas conversaciones sobre el sentido de la vida, nuestros sueños, frustraciones y anécdotas varias compartidas de alguna manera como inmigrantes que eramos en el país británico. Sabba sí me explicó por qué había decidido llevar el velo. Se trataba de mantener una tradición cultural, además de sus creencias religiosas. Una decisión personal libremente tomada por la que tenía que pagar un precio alto cada día. Porque a pesar de que en el Reino Unido se incluye en los paperworks el típico párrafo contra cualquier discriminación por razón de sexo, raza o religión, la realidad es que Sabba sufría el rechazo o el distanciamiento de algunos de sus compañeros por el simple hecho de llevar el velo.

Navegando en internet, me he encontrado con un ensayo sobre la experiencia de una mujer occidental, María Jesús Almagro Lorca, que decidió vestir el hijab en su ciudad de residencia española  durante varias semanas para experimentar en sus propias carnes lo que significa  y lo que conlleva. “La vida a través de un velo” es el título de su trabajo, del cual me gustaría destacar para terminar este post la siguiente idea: “El problema del hijab es un desplazamiento del verdadero conflicto: la desigualdad entre las personas”. De ahí, Almagro Lorca concluye: “La cuestión no está en cómo gestionar la igualdad, sino en cómo gestionar la diferencia para garantizar la igualdad entre las personas que la democracia debe perseguir. Es la igualdad de las diferencias que no considera que igualdad y diferencia sean conceptos contradictorios, ni que la igualdad sea necesariamente un sinónimo de homogeneización”.

 

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  • La autora

  • Esta periodista se suma a los millones de bloggeros que a lo largo y ancho del planeta tienen algo que contar, denunciar o proponer. A mis treinta y tantos me atreví a dar el paso para intentar cambiar el rumbo de mi vida. Uno de los resultados de está travesía en la que me hallo es mi nuevo blog "30 y tantos". La idea es aportar mi pequeño granito de arena a este mundo en constante crisis, no solo económica sino también de valores. Desde este rincón del planeta quiero tocar a la puerta de vuestras conciencias con pequeños relatos, opiniones, noticias, iniciativas... de y sobre pequeños héroes que cada día comparten con nosotros este mundo global tan diverso y plural, con tantos colores, razas, culturas, religiones e ideologías... Con una sonrisa te invito a divisar el mundo desde mi 'balcón'. Acomódate, tomáte un ratito de tu tiempo y comparte tus reflexiones. Te espero! Read in English

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